Más históricas que nunca. 8 de marzo.

No sé cómo me quedará esto, porque el cabreo que tengo encima no es normal. Y yo quería ser un poquito moderada, pero he decidido que no me voy a poner filtros. Porque no quiero. Así que avisados quedáis, por si se me escapa algún taco y es. También aviso de que puede contener altas dosis de sarcasmo con trazas de ironía. Bienvenidos a mi stream of consciousness particular.

Creo que quiero empezar por ahí, por los tacos. Que parece que una es menos mujer por decirlos. Es que hablas como un camionero. Oh, perdóneme usted, no sabía que me quitaran el carnet de mujer linda y delicada cual florecilla del campo primaveral por decir joder cuando me salga. No vaya ser que no sea femenino. Aunque ya se sabe, que las feministas de femeninas no tienen nada, sólo son marimachos amargadas con la vida  que tienen envidia de las mujeres guapas, ricas y con éxito. La feminidad es el precio que tenemos que pagar por ser libres, chicas. Así que no se os ocurra pintaros los labios ni usar un gramo de maquillaje, porque estáis sucumbiendo a la presión social de estar bellas para que la sociedad os acepte, y eso está mal. Si te gusta el maquillaje, amiga feminista, siento decirte que no eres tan feminista como pensabas. Que no es que eso de lo femenino y lo masculino sea una construcción social, eso es una invención nuestra. Está claro que nacemos predispuestas genéticamente a que nos guste el maquillaje, el color rosa, los vestidos y faldas y un con lenguaje digno de una película de Disney.

Quiero dejarte algo claro, amiga lectora. El feminismo es una lucha política. Lo cual no significa que ningún partido político tenga que venir a adueñársela como si fuera su idea, me da igual izquierda que derecha que arriba que abajo. La lucha es de la calle, de la gente, no de los casualmente todos señoros líderes de la política española que se encierran en una oficina a decidir qué es lo mejor para ti y que, sorpresa, ¡son más feministas que tú! Y no sólo eso, si no que han creado un nuevo movimiento feminista del que ser líderes también. Su creador es un tal Alberto nosequé, dijo la portavoz del partido, que por lo visto está bastante arrimada a él. Seguiremos informando de la evolución  de esta nueva corriente. Gracias, políticos, qué haríamos sin vosotros.

Espera, ¿qué? ¿De verdad me estás diciendo que son hombres los que nos intentan explicar qué es el feminismo? Pues sí. Es para hacérnoslo más fácil, no os vayáis a  creer que es mansplaining de ese, no no no. Es que estamos tan cansadas de tener que repetir una y otra vez lo que es el feminismo y lo que queremos alcanzar con él que ellos han decidido hacerlo por nosotras, para quitarnos algo de trabajo de encima. El otro día vi un vídeo de un señor con cara de simpático que explicaba algunas cosas sobre el embarazo que yo no conocía. Por ejemplo, ¿sabíais que cuando una mujer se queda embarazada, lleva un bebé dentro? Yo no tenía ni idea, la verdad, y desde entonces he empezado a entender mi cuerpo como nunca antes. Muchas gracias, Pablo. Me has salvado la vida. Gracias a ti, tendré menos trabajo cuando nazca ese bebé y podré dedicarme total y absolutamente a él, sin distracciones y sin tener que ir a la oficina. Que otros trabajen por mí, un sueño hecho realidad.

Eso si algún día tengo un bebé, o lo compro porque es la última moda. Hala, Nerea, los bebés no se compran, ni que fueran muñecos en el pasillo de juguetes. Es verdad, rectificar es de sabios. No es comprar, es… encargarlo. Eso es. Vamos, que alguien lo fabrique y trabaje por mí, que ya he dicho que me encanta que lo hagan.  Además, estoy creando empleo, que eso siempre está bien. El caso es que, si algún día soy madre, nadie me hará la ola cuando me reincorpore a mi puesto de trabajo después de mi baja de maternidad, si es que tengo un puesto al que volver. Pero por favor, cuando se reincorpore mi pareja, quiero globos y serpentinas, y un cartel gigante en el que ponga “VUELVE EL HÉROE”. Perdón, que me informan por el pinganillo que eso sería plagio. Ehh… bueno, prosigamos. Que ojalá le feliciten por ese bebé, y le digan lo buen padre que es por cambiar pañales y dar biberones. Y por tener una baja, o lo que es lo mismo, semanas de vacaciones y de disfrutar de su bebé ¿Eso me haría a mi buena madre, haciendo exactamente lo mismo? No, sólo sería madre, a secas, para qué más. En realidad criticarían que dejara al pobre bebé solo, sin una madre a la que recurrir, abandonado por un trabajo que no es tan gratificante como el de ser madre. Jo, qué bonita esa última parte, ¿a que sí?

Aquí voy a hacer un parón en lo que estaba contando. Yo esto empecé a escribirlo anoche, pero hoy, día 8 de marzo, iba a tan tranquilamente a la parada del bus a las 7 de la mañana cuando me han silbado desde un coche. Y era de noche y la calle estaba completamente vacía. Exagerada, si sólo estaban apreciando lo guapa que ibas hoy. Bueno, hoy y más días, porque no es la primera vez que me pasa. Se siente miedo. Y rabia. Y después tristeza. Porque no es justo que yo salga para ir a trabajar y tú me silbes como si fuera una cabra en el monte. Joder, Nerea, qué mala feminista eres, que no haces huelga. Pero eso es otra historia.
Y parece que tengo de dar gracias por ser una mujer privilegiada. Porque encima hablo desde la posición fácil: mujer cis, hetero, blanca, europea, española de ascendencia española en España, de clase media, con educación universitaria, asalariada… Perdón, que no sabía que no pudiera hablar por ser quién soy.  Y ojo, que entiendo mis privilegios y sé que hay mujeres que no tienen tanta suerte. Por eso también lucho, porque esto no es un yo, mí, conmigo. Desde aquí hago un llamamiento a todas esas declaradas feministas que discriminan por razones de raza, orientación sexual, culturales o de identidad de género. A mí que vengan a decirme que una mujer trans no es tan mujer, órganos femeninos o no, me toca las narices un rato. Ya va siendo hora de que asumamos, como población a nivel mundial, que hay mujeres con pene y que no existe eso de ser más mujer que otra. Basta de tirarnos piedras entre nosotras. 
Si estás leyendo esto, asumo que te habrás dado cuenta de que estoy usando el femenino plural, porque espero que la mayoría de la gente que me lea sean mujeres. Si te molesta, perdón, no vaya a ser que se te pegue algo por referirme a ti en femenino.  Es que generalizar está fatal, porque no todos los hombres son machistas, que no todos los hombres matan, ni violan, ni son unos dejados que no ayudan en las tareas domésticas… Pero cuando decís que somos unas histéricas, bien que os referís a todas. Y eh, que no todas las mujeres lo somos, que yo no lo soy. Porque las reinas de la generalización somos nosotras, ¿verdad? Pffff.

De verdad, Nerea, corta tu discursito feminazi ya, que aburres, que luego dices que no eres tan radical y mírate, quejándote por todo y poco más que pidiendo el genocidio masculino mundial. Quizá sí que debería pedirlo, así tendríais una excusa para compararme con ese señor con bigotillo que sale en los autobuses esos. 

Ahora en serio. Estoy hasta el mismísimo de poner la televisión y ver la misma mierda todos los días: violaciones de las que nos culpan, niñatos que se juntan en grupos para aterrirrozarnos, mujeres asesinadas por sus parejas y por señoros random por la calle, pero que estás ni contabilicen en el cómputo de violencia de género. Estoy harta de ver programas de televisión en prime time que perpetúan el acoso sexual y psicológico, la degradación y casi diría que la cultura de la violación, mientras que se eliminan telediarios de la programación. Estoy harta del machismo en el deporte, en la literatura y en el cine. Estoy harta de señores reggaetoneros que cantan sobre lo guarras, perras y suyas que somos mientras se recrimina que una cantante del mismo género lo haga sobre acostarse con quien quiera. Estoy harta del doble rasero. De los políticos que gobiernan y mágicamente se hacen feministas en plena precampaña electoral. Que vayáis más morados que una tableta de Milka no os hace ser más feministas, babies. Estoy harta de pensar que encima tengo suerte de tener un novio que me apoya en esto y con el que soy una mujer independiente. Estoy harta de que tenga que hacer una semana, un día de la mujer para que la gente se ponga a favor o en contra, como si el resto del año no existiera está lucha. 
Estoy harta. Y enfadada. Y quiero gritar y llorar a la vez. 

Escribo esto último mientras voy en el metro. He quedado con mi hermana, vamos juntas a la manifestación, es la primera vez que lo hacemos. A ella le dedico esta entrada tan caótica. Porque no os hacéis a la idea de lo bonito que ha sido verla pensar, reflexionar y florecer durante el último año. Fue ella la que me dijo el otro día: Vamos a la mani, que yo el año pasado… meh, pero este año estoy a tope. Y tanto que lo estás. Si me lees, estoy súper orgullosa de ti. 

Ah, y cómo diría Hermione Granger: es histórica, no histérica. ¿O no era así?
Ilustración de María Hesse.

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