Seguiremos dando guerra (Día Internacional de la mujer)

8 de marzo, otra vez. Otro año la misma historia. Otro año que escucho a la gente preguntarse lo mismo por la calle: ¿pero es Día de la Mujer o Día de la Mujer Trabajadora? Es Día Internacional de la Mujer. Simple, ¿verdad? Doy gracias a la persona que en su día decidió que la etiqueta de trabajadora sobraba, porque parecía que si no tenías un empleo no era tu día o que simplemente, por el hecho de no tener un empleo como tal, te tocabas las narices las 24 horas del día, ya fueras estudiante, ama de casa, voluntaria o cualquier otra cosa. Así que desprendámonos de la estúpida etiquetita, por favor.

Las redes sociales se llenan de mensajes y fotos sobre los distintos paros y manisfestaciones que están convocados para hoy. Al mismo tiempo y en el mismo lugar, veo mensajes que critican dichas manifestaciones, alegando, en muchos casos, cosas del estilo “si estas cosas ya no hacen falta, si hoy en día las mujeres tienen todos los derechos del mundo” , o “ya tenéis un día, nosotros no tenemos ninguno y no nos quejamos ni nos manifestamos”, o incluso peor: “este día es sólo una excusa para las feminazis para que alguien las escuche al menos una vez al año”. Y no, no me lo estoy inventando, que es lo más triste. Llamadme loca pero creo que, si estuvieramos en igualdad de condiciones, este tipo de días no existirían, y aún espero el día en que puedan desaparecer porque no haya más que reivindicar. Pero queda mucho camino por andar, no nos engañemos.

Twitter es hoy mi gran fuente de información sobre el pensamiento colectivo de la humanidad hispano/anglo-parlante en cuanto a este día. Y cada medio minuto me debato entre las opciones de: 1. cerrar la aplicación hasta mañana; 2. contestar de mala manera a los cazurros que me encuentro; 3. escribir una ristra de tuits mostrando mi enfado con el mundo; o 4. seguir leyendo, tanto mensajes que aún me hacen creer en la gente como barbaridades varias, y a veces, morirme de la lástima al ver a tanto desinformado que opina sobre lo que no sabe o que va de predicador como si el Apocalipsis fuera a llegar hoy mismo.

Me duele ver, tanto en las redes como en mi vida diaria, a mujeres que se toman como una ofensa el movimiento feminista y que niegan rotundamente el serlo o siquiera planteárselo, mujeres que piensan en el feminismo como un radicalismo que no es tal. Según la RAE, muy a mi pesar mi principal fuente de información hasta que el María Moliner esté disponible online, el feminismo es la ideología que defiende que la mujeres tienen que tener los mismos derechos que los hombres. En otras palabras, igualdad de sexos.Y no, no la tenemos, que más quisiéramos. Por eso, que una mujer me diga que no es feminista es como declararse a sí misma en cadena perpetua en cuanto a vivir se refiere, sin libertad ni intención de obtenerla algún día. Decir que no eres feminista pero tampoco machista es como no decir nada, y créeme, lo oigo mucho más de lo que quisiera. No sólo lo digo por las mujeres que dicen tal cosa, sino por todos los hombres que lo gritan a los cuatro vientos con la excusa de que “el ideal está en el punto medio, en no ser ni una cosa ni la otra.” Señoras y señores, el feminismo es el punto medio, ¿tan difícil es de entender? Ah, y sí creo en los hombres feministas, en los que luchan por la igualdad y nuestros derechos.

Para aquellos que piensen que vivir siendo mujer es exactamente igual a hacerlo siendo hombre, quisiera despertarlos con un bofetón de realidad. Aquí pongo el ejemplo más simple con el que me he encontrado últimamente: ¿sabéis lo que es ver anuncios de alumnos y academias particulares que buscan profesor particular de inglés, da igual si es chica (joven, buen aspecto) que chico (cualquier edad)? ¿Perdona? ¿Vas en serio? Lo mejor de todo es que pone que “da igual”. No, no te da igual, disculpa que sea yo quien te lo diga. Lo que deduzco es que o bien quieres estudiar inglés o recrearte la vista unas cuantas horas a la semana. Pues bien, apliquemos esto a cualquier otro empleo: no puedes trabajar aquí porque eres muy mayor (y por ende, nada atractiva), no puedes trabajar aquí porque da igual que tengas una carrera y dos máster, no mides 1’70 o tienes una talla superior a la media de pasarela… ¿A cuántos hombres rechazan en entrevistas por cosas como la edad? Y si el entrevistador sabe que dicho hombre va a ser padre, ¿es ese un motivo para descartarlo de un plumazo? No, claro que no. 

Estudio una carrera de letras, una filología, y estoy cansada no sólo de ver cómo alrededor del 70% de matriculados son mujeres, si no también de oír eso de que “es que las mujeres sois más de letras”. Por comentarios así, apenas hay mujeres en los bachilleratos científicos (sólo un año de científico-tecnológico me hizo falta para darme cuenta, éramos 4 chicas en una clase de unos 30). Y de esa minoría que consigue titularse en ciencias, sólo un 30% pueden dedicarse a ellas tras terminar los estudios. Adentrándome en mi terreno, si tan de letras somos las mujeres, ¿por qué no se estudian apenas mujeres en los temarios de literatura? ¿Por qué no se estudia a María Moliner y su diccionario, una de las mejores contribuciones a la lengua española del siglo XX? Y ya no hablemos de filosofía, una asignatura dónde no existe rastro de mujeres filósofas en todo el programa de bachillerato, que parece que no haya habido ninguna en la historia. Si tan de letras somos, ¿por qué apenas hay académicas de la lengua? Y sí, RAE, eso va por ti.

¿Queremos igualdad? Es tan fácil como empezar por lo más simple, por la forma de expresarte (no me refiero al tan polémico género neutro gramatical ni al decir “miembros y miembras, chicos y chicas, adultos y adultas” en cada frase porque creo en la economía lingüística). Hablo de dejar de usar palabras del tipo  solterona para la que a los 40 no se ha casado ni tiene intención de hacerlo -frente al soltero de oro en el caso de los hombres- o dejar de llamar guarra, zorra o  puta a la liga mucho y a menudo -frente al hombretón o triunfador que hace exactamente lo mismo. Basta ya, por favor. O todos o ninguno.
Seamos serios, habrá igualdad el día que nuestro aspecto físico, edad o intención de ser o no madres no sea un impedimento para conseguir un trabajo, el día que la brecha salarial no exista, el día que las mujeres ocupen el mismo número de cargos ejecutivos que los hombres. Habrá igualdad el día que no se identifiquen las princesas ni las muñecas con una niña, así como el color rosa o los unicornios; el día que llevar escote, una falda o un pantalón ajustado no sea una provocación para quien mira, el día que no se escuchen silbidos y supuestos piropos que molestan al caminar por la calle o el día que nos sintamos seguras si volvemos solas sin importar la hora. El día que ir sin maquillar no signifique que estemos cansadas ni seamos descuidadas, que comprendan que nos maquillamos para vernos bien, no para que nos vean bien.

Habrá igualdad el día que el marketing y la publicidad no promueva la figura femenina como atracción principal en un anuncio, o las mujeres sumisas y pusilánimes como la mejor herramienta para vender libros. Habrá igualdad el día que un cambio de humor no venga acompañado de la frase “como se nota que estás con la regla” o que la menstruación no sea motivo de rechazo en ninguna sociedad del mundo (ni los anuncios de compresas y tampones sean una fiesta). 

Habrá igualdad el día que no pregunten si esa chica haría algo que provocara que la violaran, si de verdad no se lo está inventando o si no es más que una excusa para alejarse de su pareja. Habrá igualdad el día que no maten a una mujer cada 10 minutos en algún lugar del mundo. Habrá igualdad el día que se hable claro en los medios, que las muertes sean asesinatos y los presuntos autores de los hechos sean asesinos. Habrá igualdad el día que estas agresiones se penen como se debe y que no se defiendan, independientemente de si el agresor es el dependiente de la tienda del barrio o un futbolista de un equipo de primera división; el día que no se le dé la espalda al tema porque “eso a mi alrededor no pasa”.

Y así un largo etcétera.

Lo siento, Neruda, pero a mí me gustan cuando no callan, porque sé que no están ausentes, porque así están mucho más guapas. Porque dicen lo que quieren y lo hacen sin miedo, para que sigamos hablando sin miedo y algún día el mundo dé la vuelta. Las quiero vivas, libres y combativas.

Bienvenido sea todo lector a esta entrada, pero hoy es por nosotras. Por mi, por ti, por todas. Pero no sólo hoy, no sólo cada 8 de marzo. Todos los días son nuestros. Feliz día. Feliz vida.

Habrá igualdad el día que nos traten como a iguales. Hasta entonces, seguiremos dando guerra.

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. irisdeasomo dice:

    Un post maravilloso, lo comparto. Necesitamos más gente que piense así, que no se limiten a mirar desde casa y que participen. Un beso y gracias por esto.

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    1. ndenerea dice:

      No sé si maravilloso, pero quizá sí necesario. Aún hoy la gente está muy confusa sobre el mundo en el que vivimos. Gracias por pasarte, me alegro de que te haya gustado 🙂

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  2. morganaparle dice:

    Me encanta ese tono combativo que le has puesto al post y todos los ejemplos reales que has enumerado, sobre todo como has retratado el Twitter! Tal cual!

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    1. ndenerea dice:

      Empezó siendo mi visión del Día de la Mujer y acabó siendo de lo más reivindicativo. Y no me quejo, que conste. Probablemente sea la entrada de la que estoy más orgullosa 😉

      Gracias por pasarte 🙂

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      1. morganaparle dice:

        Intenté hacer algo así, pero resultaba demasiado “hater”. Como dices, es cuando más salvajadas comentan. No sé si sabes por qué se escogió ese día. Un malnacido incendió su fabrica con las trabajadoras dentro, que se encontraban manifestando por sus condiciones laborales. De ahí que al principio le aumentaran el apellido “trabajadora”. Luego ya se extendió a todas las mujeres, sea cual sea la edad o a lo que se dediquen.

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      2. ndenerea dice:

        Todos los días se aprende algo, eso no lo sabía. Lo añado a mi lista de cosas interesantes alrededor del 8 de marzo 🙂
        De todas formas, no se puede hablar como se debe, de manera clara, de este día sin parecer muy “hater”.

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      3. morganaparle dice:

        Si buscas más datos, seguro que te interesa la historia.
        Esos días es mejor rodearse de gente más coherente. Y participar en los eventos que realizan en museos u otras instituciones. Al menos no terminas amargada por cuatro cazurros!!

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